“Yo puedo perder la vida, pero la vida no me la pierdo”: Las revelaciones íntimas de Sandro a través de los ojos de la periodista que más lo entrevistó

  • Entrada publicada:20 agosto, 2026
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  • Categoría de la entrada:Nacionales
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Graciela Guiñazú, reconocida como la periodista que más entrevistas le realizó a Sandro a lo largo de su carrera, compartió detalles inéditos sobre el lado más humano, los secretos de salud, los grandes amores y el legado literario del “Gitano”. Lo que comenzó como una asignación profesional para Crónica TV terminó convirtiéndose en una relación periodística de profundo respeto y confianza mutua.

El día que Sandro rompió el silencio sobre su enfermedad

Aunque Guiñazú comenzó a realizar informes especiales sobre el artista entre 1994 y 1996, no fue hasta 1998, en la ciudad de Rosario, cuando logró concretar su primera entrevista formal a solas junto al productor Héctor Ricardo García.

Ese encuentro marcó un hito en la historia de la medicina y el espectáculo en Argentina: por primera vez, Sandro habló públicamente de su diagnóstico de EPOC (enfisema pulmonar crónico). “En Argentina no se hablaba del EPOC… y lo conocimos a partir de que él contó su enfermedad”, recordó Guiñazú, señalando que el artista sentía la necesidad de aclarar los rumores en una época previa a la existencia de las redes sociales.

El hombre detrás del ídolo y “sus nenas”

A diferencia de la creencia popular de que Sandro era un personaje inalcanzable, Guiñazú lo describió como un hombre “coherente, amable, caballero y muy cuidadoso”. Su vínculo con sus fanáticas, a quienes bautizó oficialmente como “sus nenas” en el año 2001, era genuino y trascendía las cámaras. El cantante respondía sus cartas y guardaba en su casa de Banfield verdaderos tesoros, como la correspondencia que le enviaban desde la década de 1970.

La periodista atribuye la confianza que Sandro depositó en ella al hecho de no haber sido una fanática “cholula” al inicio, sino una profesional que lo trataba con educación y respeto. En sus charlas, una pregunta recurrente de Guiñazú era si él era feliz a pesar de no poder caminar libremente por la calle. La respuesta del ídolo quedó grabada en una frase que define su filosofía: “Yo puedo perder la vida, pero la vida no me la pierdo”.

De la biblioteca de Banfield a la pantalla de televisión

La estrecha relación dio pie a que Guiñazú escribiera la biografía del artista. Tras pedirle permiso en 2004 —un gesto que Sandro agradeció entre risas porque “nunca le pedían permiso para nada”—, publicó Sandro, el ídolo que volvió de la muerte. Años después, al ingresar a la mítica casa de Banfield, la periodista se conmovió al descubrir que su libro reposaba en la biblioteca personal del cantante.

En 2016, la editorial Planeta le propuso reescribir y ampliar esta obra. Esta versión corregida y aumentada fue la que finalmente adquirió la productora para adquirir los derechos y utilizarla como base para la realización de la serie de televisión sobre la vida de Sandro.

Amores reales y mitos desmentidos

Guiñazú también repasó la vida sentimental del hombre detrás del smoking. Detalló que, antes de su primera convivencia, Sandro tuvo romances muy públicos. Sin embargo, sus relaciones más estables fueron con Julia Vicini (con quien convivió casi 12 años), Tita Rus, María Elena (con quien compartió entre 18 y 19 años) y finalmente Olga, la mujer con la que decidió casarse por civil e iglesia para “poner en orden su corazón”.

Por otro lado, la periodista aclaró los persistentes rumores sobre un supuesto romance con la cantante María Marta Serra Lima. Según Guiñazú, el propio Sandro le desmintió categóricamente esta versión, asegurando que solo eran muy amigos y expresando en su momento incomodidad por las declaraciones que ella hacía en sus espectáculos.

Sandro es recordado hoy no solo por su música, sino por la autenticidad de un artista que supo encontrar el equilibrio entre el misterio de su intimidad y el amor incondicional de su público.