Un grupo de estudiantes del Centro Educativo N° 20 “Juan W. Gez” de Villa Mercedes, junto al profesor Juan Manuel, desarrolló un prototipo de alarma de monóxido de carbono con el objetivo de contribuir a la prevención de intoxicaciones y generar una herramienta que pueda salvar vidas.
El proyecto surgió a partir de una experiencia cercana a una de las estudiantes, quien contó que una familia conocida había sufrido una intoxicación por monóxido de carbono. A partir de esa situación, planteó la inquietud al docente y, junto a sus compañeros, comenzaron una investigación que derivó en el desarrollo del dispositivo.
El trabajo demandó aproximadamente dos meses de investigación, selección de materiales y armado del prototipo. El sistema fue probado inicialmente en la propia escuela y posteriormente también en un geriátrico y en la Escuela de Comercio, donde tuvo resultados positivos.
Según explicaron los estudiantes, el dispositivo cuenta con una placa y sensores que permiten detectar la presencia de monóxido de carbono. Además, está conectado a una red de telefonía celular y puede enviar mensajes SMS cuando se registra una situación de riesgo.
Actualmente, el prototipo funciona con cuatro sensores, aunque el sistema tiene capacidad para incorporar hasta 16 sensores, lo que permitiría utilizarlo en una vivienda u otros espacios de mayores dimensiones.
La intención del equipo es continuar realizando pruebas y perfeccionando el dispositivo antes de instalarlo de manera definitiva. “Es un dispositivo que salva vidas, entonces tenemos que estar seguros de que está funcionando óptimamente”, explicó el profesor Juan Manuel.
En una primera etapa, la escuela proyecta instalar el sistema en el sector de la cocina, donde funcionan hornos y existe combustión. El resto del establecimiento cuenta con calefacción mediante caldera, por lo que el equipo considera que la cocina es el sector prioritario para la instalación.
El docente destacó además el valor pedagógico de la iniciativa, ya que permitió a los estudiantes integrar distintos conocimientos y aplicarlos a una problemática concreta. El proyecto también fue presentado en la Feria de Ciencias y, aunque no logró avanzar a la siguiente instancia, el grupo decidió continuar trabajando para mejorar sus prestaciones.
La propuesta apunta a seguir realizando pruebas en distintos espacios y sumar nuevos dispositivos que permitan corregir las limitaciones detectadas durante el proceso.
Desde la institución resaltaron el acompañamiento de los equipos directivos y el espacio de libertad para que docentes y estudiantes puedan desarrollar proyectos. “No solo les deja a los chicos muchas enseñanzas, sino que también deja un aporte a la sociedad de un dispositivo que pueda ayudar a salvar vidas”, señaló el profesor.
Así, una problemática surgida a partir de una experiencia cercana se transformó en un proyecto educativo que busca trascender las aulas y convertirse en una herramienta concreta de prevención.
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