En el marco del Día Mundial del Corazón, que se celebra cada 29 de septiembre por disposición de la Federación Mundial del Corazón, la Dra. Cecilia Juárez, jefa del servicio de cardiología del Hospital Central Ramón Carrillo de San Luis, dialogó sobre la importancia de la prevención, los controles médicos recomendados para cada grupo etario y cómo el estilo de vida actual afecta directamente la salud cardiovascular.
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo. Ante este escenario, la Federación Mundial del Corazón establece cuatro ejes de acción fundamentales: fomentar la actividad física y la alimentación saludable; prevenir, detectar tempranamente y tratar los factores de riesgo (como hipertensión, diabetes, dislipemia, obesidad, sedentarismo y estrés); asegurar tratamientos de vanguardia para la enfermedad coronaria y el accidente cerebrovascular (ACV); y garantizar una atención médica de calidad para toda la población.
Una realidad que se repite en los hospitales
La relación entre los factores de riesgo y las internaciones cardiovasculares es sumamente estrecha. Según detalló la Dra. Juárez, las estadísticas de centros de alta complejidad como el Hospital El Cruce (en la provincia de Buenos Aires) revelan que más del 80% de los pacientes internados por patologías cardiovasculares presentan de forma asociada hipertensión, obesidad y diabetes.
Esta misma realidad se replica a 1800 kilómetros de distancia, en el Hospital Ramón Carrillo de San Luis, donde los ingresos muestran un porcentaje idéntico de asociación con estas tres condiciones. Por ello, la especialista enfatizó que la prevención de la hipertensión, la diabetes y la obesidad es el inicio del camino para evitar el desarrollo de patologías cardíacas en el futuro.
Controles médicos recomendados según la edad
El corazón comienza a latir desde la cuarta semana de gestación y nos acompaña hasta el último suspiro. Por este motivo, la Dra. Juárez detalló cómo deben ser los controles en cada etapa de la vida:
- Etapa fetal: Se cuida al corazón mediante ecografías realizadas a la madre para detectar de forma temprana cardiopatías congénitas en el feto.
- Primera infancia y etapa escolar: Se realizan controles clínicos anuales (generalmente solicitados por las escuelas para la actividad física) que incluyen un examen físico, auscultación para detectar soplos y un electrocardiograma.
- A partir de los 20 años: al examen clínico y al electrocardiograma anual se les debe sumar una prueba de esfuerzo ergométrica (ergometría).
- A partir de los 30 años: Se recomienda incorporar un ecocardiograma a la rutina anual, complementando el examen clínico, el electrocardiograma y la ergometría.
El peligro silencioso: estrés, pantallas y falta de sueño
Aunque la concientización sobre la actividad física ha crecido, especialmente entre los jóvenes, la Dra. Juárez advirtió sobre un factor de riesgo que se ha incrementado de manera alarmante: el estrés.
Este factor está íntimamente ligado al uso constante de pantallas y teléfonos móviles, lo que impide que las personas logren desconectarse. Esto afecta directamente la higiene del sueño. El cerebro necesita 6 horas consecutivas para lograr un descanso real. Si una persona se despierta una o dos veces en ese lapso —por ejemplo, por tener el teléfono en la mesa de luz—, el ciclo no se cumple y el impacto es equivalente a no haber dormido, lo que genera un deterioro cardiovascular importante.
Asimismo, la especialista recordó que el cuerpo funciona como un sistema integrado donde el estrés actúa como gatillo tanto de enfermedades cardiovasculares como de trastornos de salud mental (ansiedad, depresión, pánico). En este sentido, señaló con preocupación que la provincia de San Luis se ubica en el segundo lugar del ranking nacional de suicidios, un tema que requiere un abordaje integral desde el Ministerio de Salud.
Pautas fundamentales para prevenir problemas cardíacos
Para finalizar, la Dra. Juárez compartió cuatro hábitos sencillos pero indispensables para proteger la salud del corazón en el día a día:
- Actividad física: Realizar ejercicio 5 días a la semana, durante 45 minutos por día.
- Alimentación saludable: Priorizar la comida sana y evitar los alimentos procesados.
- Hidratación: Tomar agua de forma regular.
- Descanso adecuado: Dormir al menos 6 horas diarias, cuidando la higiene del sueño

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