Lo que comenzó como un sueño que parecía inalcanzable terminó convirtiéndose en una historia de perseverancia, innovación y compromiso ambiental. Una mujer de Costa Rica pasó nueve años ahorrando para comprar un terreno y luego dedicó otros ocho años a construir una vivienda elaborada con más de siete toneladas de plástico reciclado.
La protagonista de esta historia es Cindy Mora, quien junto a su hijo Fabrizio logró concretar el proyecto de tener una casa propia en las cercanías de San José, en el barrio Lámparas de Alajuelita.
Ante los elevados costos de la construcción tradicional, la familia decidió apostar por una alternativa sustentable basada en materiales reciclados. El proyecto fue impulsado por Hábitat para la Humanidad Costa Rica, Procter & Gamble, Urbarium y Ekojunto, organizaciones que promovieron la reutilización de residuos plásticos para la fabricación de bloques de construcción.
La vivienda fue levantada con más de 800 bloques elaborados a partir de plástico reciclado, reutilizando más de siete toneladas de este material. A pesar de su particular composición, la casa cuenta con cimientos, techo, instalaciones eléctricas, sistema de agua, puertas y ventanas convencionales, ofreciendo las mismas prestaciones que una construcción tradicional.
Desde el exterior, la vivienda tiene una apariencia similar a cualquier otra casa, aunque representa un importante avance en materia de construcción sostenible y economía circular.

El proyecto demandó ocho años de trabajo y quedó finalizado en mayo de 2026. Para Cindy Mora, significó la concreción de un objetivo por el que trabajó durante casi dos décadas entre el ahorro para adquirir el terreno y el proceso de construcción.
La iniciativa es considerada un ejemplo de cómo los materiales reciclados pueden transformarse en soluciones habitacionales accesibles, al tiempo que contribuyen a reducir el impacto ambiental generado por los residuos plásticos.
La experiencia abre la puerta a nuevas alternativas para enfrentar dos desafíos actuales: el acceso a la vivienda y la gestión sostenible de los desechos.
Fuente – Marca