En el marco de la investigación por el vaciamiento del Molino Fénix, la fiscalía lleva a cabo procedimientos simultáneos para determinar cómo se triangularon los fondos sustraídos antes de ser incorporados al circuito legal.
La investigación por el presunto vaciamiento del Molino Fénix ha entrado en una etapa clave. En las últimas horas, la Justicia ha puesto en marcha diversos procedimientos simultáneos con el objetivo de hallar documentación que acredite el destino y la ruta intermedia de los fondos que fueron sustraídos de la institución.
Según explicó el fiscal de la causa, José Olguín, la justicia ya tiene acreditado el destino final de los fondos y la metodología utilizada para el lavado de dinero. De acuerdo con la hipótesis fiscal, la maniobra comenzaba con la utilización de “facturas truchas” destinadas a justificar gastos u obras inexistentes, las cuales eran abonadas mediante cheques. Posteriormente, ese dinero terminaba en las cuentas de empresas a las que efectivamente se les realizaban compras reales, consolidando así el destino final del capital.
La búsqueda del “puente” financiero
El foco de los operativos actuales está puesto en reconstruir el eslabón perdido de la maniobra: la etapa intermedia. “Estamos buscando esta etapa intermedia en la cual ese dinero salió del circuito del Molino Fénix y fue, digamos de alguna manera, puenteado, llevado hacia otras cuentas para de esa manera tener ese destino final”, detalló Olguín. Con la documentación que se espera secuestrar en estos procedimientos, la fiscalía busca documentar de forma completa todo el recorrido del dinero, desde su sustracción hasta su uso definitivo.
Plazos acotados y peligro procesal
El avance de la causa se da en un contexto de debate por los tiempos de la investigación. El Ministerio Público Fiscal había solicitado un plazo de cuatro meses para continuar con las tareas investigativas, pero la Justicia otorgó únicamente dos meses.
A pesar de esta limitación temporal, el fiscal Olguín defendió la necesidad de las medidas procesales solicitadas, argumentando que la naturaleza de la investigación ha cambiado. A diferencia de las primeras etapas, donde la búsqueda se orientaba a muebles u objetos, hoy la causa apunta directamente a personas físicas y jurídicas.
“Hoy hay un peligro procesal real de personas, de terceras personas, de empresas que se encuentran comprometidas”, advirtió el fiscal, justificando la urgencia de asegurar las pruebas ante la existencia de empresas vinculadas e intermediarios en la maniobra bajo la lupa judicial.
Escuchá la nota realizada por el móvil Nacho Olmedo al Fiscal José Olguín a cargo de la Causa Molino Fénix