¿Adiós al Asado? Consumo de Carne Vacuna en Argentina Toca Mínimos Históricos
Argentina, la tierra del asado, está experimentando un cambio profundo en sus hábitos alimenticios. Informes recientes de consultores ganaderos y entidades como la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA) confirman que el consumo per cápita de carne vacuna se encuentra en sus niveles más bajos en décadas, con proyecciones para 2024 que incluso retroceden más de 100 años en la historia del país.
Para mayo de 2025, el consumo anual de carne vacuna por habitante rondó los 49,5 kilos. Aunque esto marca una ligera recuperación respecto a los 44 kilos de 2024, sigue estando muy lejos del promedio histórico de 70 a 80 kilos de hace unas décadas, y dramáticamente distante de los 82 kilos que se consumían hace sesenta años. Expertos como el consultor ganadero Víctor Tonelli señalan que el primer semestre de 2025 cerró con un promedio de 49 kilos anuales, lo que subraya la persistencia de esta baja demanda.
¿Por Qué Disminuye el Consumo?
Varios factores clave explican esta drástica caída:
- Poder Adquisitivo y Precios Elevados: La crisis económica y la inflación son las principales culpables. El precio de la carne vacuna ha subido de manera significativa, incluso superando el índice general de precios. Esto ha transformado el asado, de una comida habitual, a un lujo ocasional para muchos hogares.
- Cambio de Hábitos y Opciones Más Económicas: Hay una clara tendencia a reemplazar la carne vacuna por proteínas más accesibles, como el pollo y el cerdo. El consumo de estas alternativas ha crecido sostenidamente, ganando terreno en la mesa de los argentinos. Esta diversificación también es impulsada por la búsqueda de opciones percibidas como más saludables o con menor impacto ambiental.
- Factores Culturales y Generacionales: Aunque Argentina mantiene su identidad carnívora, las nuevas generaciones muestran una mayor apertura a dietas variadas y un menor apego a la carne vacuna como elemento central de su alimentación.
Impacto en la Industria Ganadera
La disminución del consumo interno es una seria preocupación para el sector ganadero y frigorífico. Si bien las exportaciones argentinas han mostrado cierta recuperación en mercados internacionales, la caída de la demanda doméstica ejerce una fuerte presión sobre toda la cadena de valor de la carne.
Este fenómeno no solo refleja un cambio en los patrones de consumo argentinos, sino que también obliga a la industria y al gobierno a repensar el futuro del sector en un contexto económico y cultural en constante evolución.