Durante los últimos días un caso insólito de abigeato conmovió a Villa Mercedes: la sustracción de 16 cerdos de un campo próximo a Juan Llerena terminó con tres personas imputadas, detenciones provisionales y una resolución judicial inesperada.
Qué pasó
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El 14 de noviembre, el encargado de un establecimiento rural denunció la desaparición de 16 porcinos —cuyos ejemplares pesaban entre 25 y 30 kilos— de un lote bajo la administración de la empresa Central Ganadera.
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Según la investigación, los animales habrían sido retirados de noche mediante un traslado clandestino: un camión Ford F-7000 sospechado de haber participado del robo fue detenido, y sus ocupantes —dos hermanos “fleteros” contratados para el flete— quedaron demorados.
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Los fleteros declararon que no sabían que transportaban bienes robados: aceptaron el encargo con la promesa de un pago de 500.000 pesos, pero cuando llegaron sólo les dieron dos cerdos cada uno como “pago por el viaje”. Posteriormente esos animales fueron faenados.
Investigación y allanamientos
A partir de rastreos de cámaras de seguridad y vigilancias, el personal del Departamento de Investigaciones (DDI) logró vincular el camión con domicilios en distintos barrios de la ciudad. En allanamientos posteriores se secuestraron dos cerdos faenados, partes de otro, celulares y una carabina calibre 22.
Tres personas —identificadas como Elías Rubén Gómez, Claudio Santiago Rivarola y Javier Hernán Muñoz— fueron imputadas por “abigeato agravado”. En un primer momento quedaron detenidos.
Cambio de rumbo en la Fiscalía
Aunque la fiscal —la adjunta Laura Parisi— había manifestado su intención de pedir prisión preventiva para los acusados, en la audiencia de este martes sorprendió a todos: solicitó liberarlos, proponiendo en su lugar que firmen un libro de control una vez por mes hasta marzo. La razón: consideró que la “gravedad del delito” no justificaba la cárcel preventiva.
De esta forma, Gómez, Rivarola y Muñoz recuperaron la libertad, aunque continúan imputados.
Consecuencias y polémica
El caso generó gran revuelo en la comunidad rural local. En primer lugar, porque el denunciante asegura que faltan varios animales del lote robado: mientras él afirma que desaparecieron 16, los fleteros admiten haber transportado solo nueve, y aseguran que cuatro ya fueron faenados y consumidos.
Por otro lado, hay críticas a la decisión de la fiscalía: para muchos, permitir la libertad con apenas firma mensual es una señal de impunidad y un desincentivo para denunciar sucesos de abigeato o delitos rurales.