Tomás, de 22 años, vive en Buenos Aires desde hace ocho meses y formará parte de una presentación artística en el marco de la visita papal. El joven, que integra el Ballet de Sumampa, destacó la emoción que significa participar de una experiencia única y el acompañamiento de su familia.
Un bailarín sanluiseño tendrá la oportunidad de participar de una presentación artística ante el Papa en la Basílica de Luján. Se trata de Tomás, un joven de 22 años que vive en Buenos Aires desde hace aproximadamente ocho meses y que, desde hace cinco, integra el Ballet de Sumampa.
En una entrevista con Radio La Bomba, Tomás contó cómo surgió la posibilidad de participar de este encuentro. Según explicó, cuando se confirmó la visita papal, los organizadores comenzaron a convocar a distintos artistas, cantantes y bailarines. En ese contexto, se contactaron con los referentes del ballet, quienes aceptaron la propuesta.
Aunque todavía no está definido el horario exacto de la presentación, el joven adelantó que realizarán una danza que recorrerá la calle. La actuación no se llevará a cabo durante la misa y se espera que forme parte de las actividades previstas alrededor del encuentro.
La preparación ya está en marcha. Tomás explicó que ensayan todos los fines de semana, principalmente en la zona de Berazategui, donde trabaja el ballet, mientras continúan con otros objetivos artísticos.
Su llegada a Buenos Aires representó un paso importante en su carrera. Luego de realizar distintas audiciones tras mudarse a la capital, logró ingresar al Ballet de Sumampa, con el que comparte escenario desde hace aproximadamente cinco meses.
Antes de esta nueva etapa, también formó parte del Ballet de la Sajuriana. Este año, además, participó de una consagración en el Pre-Cosquín, donde el conjunto de malambo obtuvo el campeonato.
El joven reconoció que la noticia de su participación ante el Papa generó una repercusión que no esperaba. Recibió mensajes de felicitación y consultas de personas que no conocía, una situación que describió como una experiencia sorprendente.
Además del crecimiento profesional, la presentación tiene un significado personal para Tomás. Se definió como católico practicante y aseguró que está muy contento por la oportunidad que se le presentó.
“Creo que es algo imperdible y que no se va a volver a repetir nunca para mí”, expresó al referirse a la posibilidad de bailar en un acontecimiento de estas características.
También destacó el papel de su familia, a la que considera uno de sus principales pilares y un acompañamiento fundamental en su camino artístico.
Mientras continúa con los ensayos y a la espera de conocer los detalles definitivos de la presentación, Tomás vive con entusiasmo la posibilidad de participar de un encuentro que combina su vocación por la danza, su fe y una experiencia que considera inolvidable.
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