La tragedia ferroviaria ocurrida en la provincia de Toledo, España, dejó un saldo devastador para la Argentina: dos ciudadanos argentinos murieron tras el choque entre dos trenes de alta velocidad. Las víctimas fueron identificadas como Ana Martina Conte Grand, una podóloga sanjuanina de 32 años, y Agustín Randazzo, de 51, quien permanecía desaparecido desde el accidente.
La muerte de Randazzo fue confirmada este jueves, luego de que la Guardia Civil encontrara su cuerpo entre las víctimas del siniestro. El hombre vivía en España desde 2002 y viajaba habitualmente por motivos laborales desde Madrid hacia Sevilla. Al momento del accidente se encontraba en el vagón número 8 de una de las formaciones.
Durante las horas posteriores al choque, sus familiares y allegados habían iniciado una intensa búsqueda en hospitales y centros de salud de la zona. Su hermano incluso viajó para colaborar con las tareas de identificación y aportar muestras de ADN.
La otra víctima argentina es Ana Martina Conte Grand, de 32 años, oriunda de San Juan y profesional de la podología. Residía en Andalucía y viajaba junto a su hermano Zacarías, quien sobrevivió al impacto y fue trasladado a un hospital de Toledo.
Ambos habían estudiado Podología en la Universidad de Buenos Aires y compartían un consultorio en San Juan.
El accidente se produjo el miércoles por la mañana, cerca de la localidad de Urda, en la provincia de Toledo, a unos 150 kilómetros al sur de Madrid. Un tren de alta velocidad AVE, perteneciente a Renfe, impactó desde atrás contra una formación de la empresa privada Iryo que se encontraba detenida sobre las vías.
De acuerdo con las primeras reconstrucciones, una incidencia en el sistema de señalización habría provocado la detención de varias formaciones. Sin embargo, el tren de Renfe recibió autorización para reanudar la marcha y recorrió aproximadamente 25 kilómetros antes de colisionar con el otro convoy.
La investigación busca establecer por qué se autorizó la circulación del AVE mientras la formación de Iryo permanecía detenida y si se cumplieron los protocolos de seguridad correspondientes.
Las autoridades españolas continúan trabajando en el lugar del siniestro, mientras avanzan las pericias técnicas y judiciales. La Justicia ordenó preservar las cajas negras de ambas formaciones y analizar las comunicaciones entre los maquinistas y el centro de control ferroviario.
El último informe preliminar de las autoridades elevó a 74 el número de víctimas fatales, mientras continúan las tareas de identificación y asistencia a los sobrevivientes.
España atraviesa tres jornadas de luto oficial, mientras el país permanece conmocionado por una de las tragedias ferroviarias más graves de los últimos años.