Un grupo de entre 50 y 60 jóvenes atacó a mujeres trans que trabajan en los Bosques de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires. La agresión ocurrió durante la noche del domingo 1° de noviembre y se extendió hasta la madrugada del lunes 2, en inmediaciones de las avenidas de los Ombúes y Andrés Bello, cerca del Lago de Regatas.
Según la reconstrucción de lo sucedido, los agresores se desplazaban en bicicleta y a pie. Primero comenzaron con insultos, burlas y provocaciones hacia las mujeres que se encontraban trabajando en la zona. Después de un primer intercambio verbal, regresaron en grupo y las atacaron con palos, ramas, conos de tránsito, piedras y otros objetos contundentes.
Las imágenes registradas durante el episodio muestran cómo los jóvenes rodearon a las víctimas, les arrojaron elementos y las persiguieron mientras intentaban escapar. Lejos de ocultar lo ocurrido, algunos de los participantes filmaron las agresiones y publicaron los videos en sus propias redes sociales.
En esas publicaciones apareció la frase «A correr a los trabas», acompañada de burlas y emojis de risas. Incluso, uno de los involucrados se habría jactado de lo ocurrido con un mensaje en el que se identificaba como «el matatrans».
El saldo de la agresión también genera preocupación: se reportaron al menos seis mujeres con lesiones y una de las víctimas habría sufrido una lesión gravísima en una de sus orejas. Otras sufrieron heridas al intentar escapar de los ataques.
La posibilidad de que se haya tratado de una agresión planificada también forma parte de las versiones que surgieron después del episodio. La politóloga y activista trans Gabriela Ivy señaló que los jóvenes pertenecerían a grupos vinculados al ciclismo tipo stunt, una práctica que consiste en realizar acrobacias con bicicletas. Sin embargo, todavía no se pudo establecer con certeza cómo se organizó la convocatoria ni qué plataforma habrían utilizado para coordinarse.
Tras advertir lo que estaba sucediendo, vecinos y automovilistas alertaron a la Policía de la Ciudad. Cuando los efectivos llegaron, las víctimas y los agresores ya se habían dispersado. Hasta el momento de los primeros reportes, no se habían informado detenciones ni denuncias penales formalizadas. La Defensoría LGBT de la Ciudad, por su parte, trabajaba en la preparación de una presentación judicial para que se investigue lo ocurrido y se identifique a los responsables.
El episodio generó preocupación por la violencia ejercida contra las mujeres trans, pero también por la actitud de los agresores, que no solo las atacaron físicamente, sino que registraron y difundieron las imágenes como motivo de burla. La investigación deberá determinar quiénes participaron, si existió una organización previa y qué responsabilidades penales corresponden.